miércoles, 9 de julio de 2014

Fin de semana en Bilbao

Como pronto nos vamos toda la familia a Portumna habíamos decidido (yo) pasar unos días en casa de los tíos.

Lo que en principio iban a ser cuatro días y tres noches se han convertido en un par de días más.



 Llegamos con un calor como el que hace junto a una ducha humeante pero pronto nos cayó un buen chaparrón y tuve que irme a la tienda de enfrente, la de siempre, esa de 2º mano que me hace salir del paso, a por chaquetas. Disfrutamos de la charla familiar, las cucamonas de la nena y un par de paseos cortos por el pueblo. Siempre es agradable volver a ver el lugar que se ha pateado cuando eramos pequeños y encontrarse con caras casi olvidadas.






En el momento de hacer las maletas para salir pitando al día siguiente tío Txetxu propone una visita al casco viejo de Bilbao, ¡de compras! ¡a ver zapaterías! No podía negarme, todo es una aventura, coger el autobús, pasear por la ciudad. los niños mirando todos los rincones de las siete calles y yo presa de taquicardia lamiendo las vitrinas , como se dice en francés. Mientras paseábamos por Bilbao recibimos una llamada de teléfono, un amigo de la familia acababa de morir y su funeral era en Bolueta, muy cerca y no podíamos dejar de pasar a saludar, así que añadimos a la visita un nuevo sitio un tanatorio nuevo bonito, limpio y luminoso construido entre el Ibaizabal y el Nervión asé que nos quedamos una noche más.

El tanatorio está mejor que los hospitales, ascensor, cafetería, dos violinistas para la misa funeral, baños de diseño minimalistas , tanto, que me ha costado un triunfo abrir el grifo.

En fín , otro sitio nuevo que añadir a todas las cosas nuevas que me están pasando últimamente incluída la idea de escribir este diario o bitácora que aún no sé bien cómo ni para qué.

viernes, 27 de junio de 2014

¡Qué sueño!

                    
  


    Las madres esperamos ese momento de la noche en que los niños caen rendidos y de repente nada se mueve por la casa.

 Algunas ideas llegan hasta mi sofá y me rondan, como la de aprender
 a hacer un blog. Hoy me decido y como esos trozos de tela que cosíamos de pequeñas para aprender a bordar, el de  hoy no será màs que una prueba para poder decir que "por fín he empezado".

Ahora voy a dormir, pero en próximas ocasiones iré llenando este espacio y arreglando el mundo. El que está al alcance de mi escoba.